
Cada año millones de niños son lanzados a las turbias aguas del mundo laboral. Pero no estoy hablando solamente del mundo laboral, también estoy hablando del campo de la experiencia, del conocimiento, del aprendizaje en cada una de sus fases.
“Rápido e indoloro” es la filosofía que se tiene a la orden del día en las escuelas. A los alumnos se les lanza de cabeza a la piscina, sin apenas empaparse de la materia. El hecho de hacer del aprendizaje algo personal se ha visto reducido a un segundo plano, cuando lo más idóneo sería llevar la creatividad al servicio del conocimiento.
“Rápido e indoloro”. Los que imparten esta lección son los denominados “Agentes de la Mediocridad” que sueltan la piedra y esconden la mano. Alardean del título de maestro, esnifando una por una las esencias más exquisitas de la vida, garantizando que cada evento social esté respaldado por su propia firma.
La especialización adquirida que dicen haber ganado con el sudor de su frente no es mas que una patraña. El estancamiento es su pilar maestro desde el cual dictan todas sus teorias. Exponen sus creencias como verdades absolutas negando cualquier alternativa. Ante este panorama lo único que se respira es el miedo a la competencia, el temor a que sus propios conocimientos sean cuestionados.
Paradójicamente el “Agente de la Mediocridad” fue, en su momento, uno de esos infantes que se debatían en aquellas aguas turbulentas. Tal vez contó con un flotador, cortesía de su papi u obtuvo la ayuda de algún socorrista enchufado, pero fue uno más del montón. No quiero ni imaginarme la cantidad de aguadillas que hizo para abrirse paso entre sus congéneres. Ahora ese no es el caso.
Pero os preguntareis ¿ Cómo un “Agente de la Mediocridad” perpetua su estirpe? Cuenta con el apoyo de un escudero, un discípulo que predicará las enseñanzas de su maestro captando fieles a su paso. Un pelotillero que no se despeinará a la hora de reír las gracias de su superior por muy malas que sean. Un parásito sin ninguna aspiración propia, al acecho para ocupar el lugar donde come.
Este cáncer al cual me estoy refiriendo, no tiene discriminación de raza o sexo. Todos andamos desperdigados, chapoteando como locos, luchando por mantener la cabeza por encima del agua en vez de buscar un punto de vista global de la situación. Cegados, asustados lo único que queda esperar es que alguien tire de la cadena haHahaHHAhAHAhhaHahAH!
Mr JJ
"CaFe cOn LeChE y unA SeSiOn De uLtrAvIolEnCiA"





